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El ser común

La lectura de la novela Pixie de Matthew Lipman da pie a la realización de esta dinámica a lo largo de varias sesiones.

El objetivo principal que tiene es trabajar al mismo tiempo sobre el pensamiento analógico, sobre el trabajo en grupo dentro de la comunidad de investigación y el pensamiento cuidadoso, sobre la capacidad de hacer preguntas y dar buenas razones, y, además, conectar este trabajo con el de otras comunidades de investigación con características culturales y vivencias que pueden ser diferentes.

El ejercicio se puede realizar con otras lecturas, pero es importante que las comunidades que se conecten estén compartiendo los mismos materiales pues esto puede dar pie a intercambiar preguntas y reflexiones a partir de una misma referencia. La temática de la novela Pixie y los objetivos que se plantea encajan muy bien, puesto que desde el primer episodio trabaja con la analogía, el nombre de las cosas, e introduce una “criatura misteriosa” que aunque sea muy diferente a nuestro “ser común” conecta lo que ocurre en el aula con lo que ocurre en la lectura.

Está pensado para el segundo ciclo de primaria, niños y niñas entre los 8 y los 10 años. Pero con modificaciones puede servir para más pequeños.

1.- Presentándonos a través de analogías

Cada uno de los miembros de la comunidad de investigación se presenta de la siguiente forma:

 “me llamo …….. y soy como ……..”

Se explica que cuando hacemos este tipo de comparación es como si eligiéramos una cualidad nuestra que se parece a la cualidad de otra cosa; y ponemos ejemplos: “Aída es como un árbol” (por que es firme y alta), “Nuria como un payaso” (porque es muy graciosa), “Manuela como un avestruz” (porque es muy rápida y alta). Es importante dedicar tiempo a la explicación, pero hacerla amena.

Una forma de hacerla amena es comenzar presentándose uno mismo a través de este juego.

Después comienzan las presentaciones, y cada vez que alguno de los niños intervenga el facilitador preguntará “¿por qué eres como ……?”, y así encontrará la característica que comparte el niño con el objeto de su analogía. También, para variar, es posible que pregunte al resto de la clase “¿por qué creéis que ……. es como ………?”.

Puede ocurrir que después de escuchar al resto algún niño quiera cambiar su analogía, o incluso quiera hacerlo en la siguiente sesión (si el ejercicio se hace en varias sesiones); no hay ningún problema con esto, pero es necesario que quede fijada.

Suele pasar también que a algunos niños en el momento no se les ocurra nada que decir, en ese caso invitamos a pedir ayuda a algún amigo que le conozca bien.

En cualquier caso, es importante que el niño se sienta a gusto con su analogía.

Esta parte de la sesión termina con una lista en la que está cada uno de los nombres de niños y niñas y sus analogías.

2.- Dibujando al ser común

A partir de la lista, pedir a los niños que dibujen un ser común. Esto se puede hacer en equipos, o individualmente.

El ser común es un ser que tiene todas y cada una de las cualidades que están en esa lista. Retomando el ejemplo anterior, el ser común sería firme como un árbol (Aída), pero también graciosa como un payaso (Nuria), y además rápida y alta como un avestruz (Manuela). En cada uno de los dibujos tienen que poder reconocerse todas esas cualidades. De esta manera cualquiera de los miembros de la comunidad podría decir “me llamo ………. y soy como el ser común”.

Puede pasar que nos parezca que hay contradicción en algún momento, por ejemplo, ¿es posible que el ser común sea alto como un gigante y bajo como un enano?… Cualquier conflicto de este tipo será positivo y el transcurso del ejercicio puede dar lugar a investigaciones que hay que tratar de fomentar; en este caso: ¿es posible todo?, ¿qué es una contradicción?, ¿hay contradicción en el mundo de la fantasía? En los materiales que acompañan a la novela Pixie se proponen ejercicios que se pueden introducir aquí.

3.- Eligiendo al ser común

Después cada grupo o cada niño o niña presentará su dibujo y lo explicará. El resto de la clase puede hacer preguntas para ver cómo está representado en él. Las presentaciones se pueden hacer de varias formas: se “edita” un cuadernillo con todos los dibujos y se reparte a cada uno; se van proyectando y el autor se levanta a explicar; se hace una página web (como se ve, no son excluyentes). Los originales quedarán expuestos por el aula.

De entre todos los dibujos vamos a elegir uno y mandarlo a los niños de otra comunidad de investigación para que conozcan a nuestro ser común. Hay varios criterios posibles para hacerlo, y éste, “dar criterios”, es otro tema que se puede tratar. Pueden ser criterios estéticos por ejemplo, pero la característica esencial del ser común es que se parece a cada uno de la clase. En todo caso, ellos deciden, y no hay problema en que a alguno se le haga algún añadido de última hora o en que se haga un nuevo dibujo a partir de algunos anteriores.

Hemos dado a luz a este ser común y ahora es momento de ponerle nombre entre todos antes de enviarlo.

4.- Conociendo a otro ser común

El dibujo se envía a otra comunidad de investigación, al mismo tiempo que se recibe de ella uno hecho siguiendo las mismas indicaciones.

Al ser común recibido se le pueden hacer preguntas, si no sale ninguna del grupo, pueden ser preguntas simplemente sobre la forma, por ejemplo, “¿por qué tienes las patas tan largas y ruedas en lugar de pies?”, pero también es posible que se les ocurran preguntas del tipo “¿dónde vives?”. Las preguntas se enviarán a la otra comunidad de investigación que las responderá entre todos y realizando después un texto como el de la introducción.

Comienza aquí un intercambio de material que se puede hacer de diversas formas. Una propuesta es la de realizar un blog en cada grupo de investigación y conectarlos entre sí, además, compartir trabajos originales por correo postal puede ayudar a dar más encanto al juego.

Este “hermanamiento entre comunidades de investigación” se puede utilizar para que virtualmente unos niños se conozcan con otros, vean qué tipo de preguntas se hacen, qué temas les interesa. En definitiva es una forma de abrir campo visual, y ver cómo otros niños viven en otros lugares, qué estudian, cómo se divierten, cómo es su mundo.

 

Soy firme como un árbol. También soy como un día de sol ¿por qué? porque soy muy alegre y me gusta reír y cuando yo estoy, todo el mundo está feliz. Aunque a veces… soy como un león y si me enfado, ¡hay que tener cuidado de mí!

Y soy como un delfín y como un payaso y como una nube… ¿Cómo es posible que sea como una nube y al mismo tiempo como un día de sol? Bueno, es así, porque cuando estoy en clase no me entero de nada y la profesora me dice que estoy en las nubes.

En casa, a veces, mi hermana me dice que soy como un remolino ¿por qué será? Y en clase de gimnasia soy como el rayo, y cuando vamos a comer soy como el cubo de basura ¿por qué? porque mis amigos me dicen que siempre me como las sobras de todos.

También soy como un lince y como un halcón y como Van Gogh (que fue un pintor francés que pintaba muy bien). ¡Y como un avestruz! Los sábados duermo mucho y soy como un oso perezoso, pero los domingos por la noche no me quiero acostar y soy como una lechuza.

A veces, con los nervios, soy como un semáforo en rojo, y eso es lo que me está pasando ahora: ¡me da vergüenza presentarme ante tanta gente!

La culpa de que yo sea así la tienen los niños y niñas de clase, porque ellos me hicieron. Y cada uno de ellos me hizo un poco a su manera pero con las cualidades del resto. Aída es como un árbol, y Judith como un día de sol. Bernardo como un león, Lucas como un delfín, Nuria como un payaso y María Elena jaja como una nube (distraída siempre). Diego es siempre como un remolino, y Víctor, que es muy rápido, es como un rayo.

Andrea, como un cubo de basura, se termina las sobras de todos a la hora del almuerzo. Darío es como un lince de listo; Pelayo es como un halcón, pues siempre está atento a lo que pasa; y María, que siempre está pintando en clase en vez de escuchar, es como Van Gogh (le encanta dibujar). Manuela es alta muy alta y corre mucho mucho, tanto, que le dicen “¡Manuela, eres como un avestruz!”.

Un oso perezoso es un animal que duerme muchísimo… ¡justo como Laura!, que le encanta dormir; así que Laura es como un soso perezoso. Todos somos un poco perezosos a veces, la verdad, pero Javier, al contrario, cuando llega la noche no se duerme: Javier es como una lechuza (con los ojos abiertos siempre). Y Mónica, ¡ay! qué vergonzosa es: Mónica es como un semáforo y se pone roja cuando la miran mucho.

Me encanta que me hayan hecho como soy, porque así, soy como cada uno del grupo y ellos son como yo. Aída es como yo, Judith es como yo, Bernardo es como yo, Lucas es como yo, María Elena es como yo, Diego es como yo, Víctor es como yo, Andrea es como yo, Darío es como yo, Pelayo es como yo, María es como yo, Manuela es como yo, Laura es como yo, Javier es como yo, Mónica es como yo. ¡Todos son como el ser común!

Una respuesta a “El ser común

  1. El diseño de esta dinámica obviamente cambia en cada realización dependiendo del caracter de las comunidades de investigación que se conectan.
    Pero también cambia en el tiempo. En un primer momento se llamó “La criatura misteriosa” para hacer más evidente la conexión con el texto de Lipman. En este blog encontramos una entrada que describe el desarrollo de parte del juego con los niños y niñas del colegio San Lázaro.

    https://filonenos.wordpress.com/2010/04/26/la-criatura-misteriosa/

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