El niño Emilio de Rousseau

Cuenta Henry Wallon en el estudio introductorio a “Emilio” de Rousseau lo siguiente:

<<El mayor descubrimiento es, sencillamente, el niño. Ya hemos visto que la sociedad de la época, por lo menos en las clases altas, lo ignoraba. Nótese, por otra parte, que la literatura clásica apenas se ocupaba de los niños. ¿Quién, entre los grandes escritores del siglo XVI – XVIII supo pintar al niño? En cuanto a las artes plásticas, representan a chicos y chicas vestidos igual que sus padres, modelos reducidos.”

Así, Rousseau es uno de los primeros en hablar del Niño. Pero es muy curioso el niño al que él presenta, es increíblemente llamativo este niño llamado Emilio. Tiene cuerpo de adulto, está aislado completamente del resto de sociedad, todas las cosas que le rodean parecen controladas por su educador, el mismo Rousseau.

La situación es bizarra. A mi entender el libro parece seguir la línea de los filósofos modernos que se preguntan por la posibilidad del conocimiento y, empezando por lo más básico van construyendo esta posibilidad, la fenomenal diferencia es que si en aquellos el tema se presenta de una manera más abstracta, aquí se presenta a través de un personaje Emilio que va evolucionando, que va creciendo en el arte de conocer.

Pero Rousseau a parte de que pinte al niño Emilio con cuerpo de adulto y como proyecto de adulto parte de una crítica a las líneas pedagógicas que estaban más instauradas gracias a los colegios Jesuitas. “Los más juiciosos […] buscan siempre el hombre en el niño, sin comprender lo que es antes de ser hombre”.

Vamos a ver de forma muy incompleta cual es el “Hombre” de Rousseau, antes de indagar en cómo llega el niño a serlo.

Rousseau apela siempre a una Naturaleza interna en cada hombre que nos iguala. Para él, es en el desarrollo posterior de la persona donde la sociedad marca en cada uno las diferencias. Y estas diferencias son negativas en tanto que imposibilitan la realización de la voluntad de cada uno de una forma autónoma.

Podemos aproximarnos a lo que quiere decir Rousseau con voluntad. En el Emilio dice que “el único que actúa según su propia voluntad es el que para realizarla no tiene necesidad de ayuda”, y así, “el libre solamente quiere lo que puede y hace lo que le place”. De esta forma la raíz de la voluntad está en el conocimiento de lo que uno puede y el control de lo que le place, y ambas cosas hunden sus raíces en lo que sería la primera guía del hombre: la Naturaleza. Toda frustración posterior (hablando del individuo) o todo problema social (si nos referimos a la colectividad) suceden por no comprender esa Naturaleza. En cuanto a lo que “uno puede”, vemos que es lo que puede “sin ayuda”, y en cuanto a “lo que le place”, es decir, la guía de su acción, Rousseau apela a la “conciencia”.

La conciencia es algo también natural. La guía de las acciones de todo hombre no ha de ser la razón sino el sentimiento. Pero ha de entenderse: el sentimiento natural (no el tapado por las opiniones humanas) que se trata de una forma de sentir que es igual a todos en tanto que somos hombres. Esto es muy importante porque es lo que hace que confluyan las diferentes voluntades aun encontrando su fuerza en la individualidad más fuerte.

Esta manera de pensar pone a Rousseau frente a la tendencia más extendida en la Europa del XVIII: el racionalismo materializado en la consideración del saber como un saber enciclopédico. Para Rousseau es mucho más importante el sentimiento.

Esta sensibilidad tiene un origen natural. Así el hombre se ve afectado por diferentes cosas hacia las que tiene sensaciones agradables o desagradables, a partir de las cuales, si todo sigue un curso natural, aparecerá (pero en un segundo momento) la idea de felicidad en nuestra razón. Lo único que puede hacer que este proceso se tuerza son los hábitos que la sociedad impone y que derivan, en el interior de los sujetos, en opiniones. Hábitos y opiniones son una mutación humana de la naturaleza.

Un hombre libre, es un hombre liberado de esas opiniones y esos hábitos, y la prueba la encuentra Rousseau en que quien ha adquirido costumbres por fuerza del hábito antinatural podrá desenvolverse sólo mientras las condiciones que las posibilitan no cambien, porque si esto sucede, no podrá mantenerse. A la luz de esta idea hay que ver al “Hombre” de Rousseau, que iguala a todos y que es base sobre la que posteriormente se investigará sobre los derechos humanos. Para él este Hombre es unidad y medida, perfectamente integrado en la naturaleza como algo distinto a la cultura.

El niño del que habla Rousseau tiene ya desde el principio estas tres guías: la naturaleza, los hombres (con sus hábitos) y las cosas (dispuestas a su alcance y hacia las que siente atracción o rechazo).

El objetivo es alcanzar la libertad ya que a diferencia del hombre libre él no puede ser independiente por estar desvalido, necesita ayuda. De hecho, el niño, a diferencia del hombre no tiene “voluntades”, sino “fantasías”, que define como “deseos que nos son verdaderas necesidades y que solo se satisfacen con ayuda ajena”. Y para dar el paso de la fantasía a la voluntad Rousseau incita a los hombres a no satisfacer las fantasías, y, muy al contrario, dejar que sea la determinación de las cosas y la dependencia que imponen la guía para que el niño descubra la Naturaleza como verdadera maestra. Y es que las tres guías que citábamos antes son tres maestros para el niño: naturaleza, hombres y cosas. El niño debe aprender por el impulso de su propia naturaleza, motivado por su propia fantasía, y no bajo la imposición de los hábitos que pueden darle los hombres, la primera maestra por tanto es la naturaleza (su ser biológico). Además debe estar sometido a la determinación del medio físico, las cosas. El tercero de los maestros, el hombre, debe ser un mediador entre ambos maestros.

Lo que Rousseau propone al fin y al cabo, es que el maestro disponga de tal modo las cosas como para que el niño con intención de satisfacer tal fantasía adquiera un conocimiento que sea natural. Rechaza cualquier tipo de conocimiento adquirido por fuerza de hábitos o razonamiento (entendido como discurso elaborado) a favor de aquel al que se llega por un método que lleve al niño, en su relación con las cosas, a comprender su naturaleza.

Este ser hombre, es al mismo tiempo el sí mismo, puesto que es autonomía, independencia. Y el niño solo llega a él descubriendo su sí mismo en su ser actual como niño. Es por esto que Rousseau rechaza cualquier tipo de educación que “sacrifica el tiempo presente por un porvenir incierto, que carga con cadenas de toda especie a un niño, y lo tortura preparándole para una lejana época de ignota felicidad, la cual tal vez no disfrutará jamás”.

Pero ¿cuál es el sí mismo del niño? Creo que Rousseau no contesta a esto ni siquiera desde su propio planteamiento. Y creo que le sería difícil hacerlo presentando a un niño completamente aislado de la sociedad. Su sistema de la educación natural define algunas de las características del niño que él ha sacado a través de su experiencia personal. Pero los niños con los que él ha tratado parecen ser de un tipo particular: clase alta, grandes herederos, niños que viven rodeados de adultos serviles. Así que las características escasas que él da al niño en cuanto niño son tales como egoísmo o vivencia del mundo en absoluto presente, no sé si va más allá.

En todo caso Rousseau como señala Henry Wallon es uno de los primeros en poner su atención en el niño como objeto de reflexión y esto es un paso muy importante.

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